David Safier, el irreverente autor de “Maldito karma”, “Jesús me quiere” y “Yo, mi, me, contigo” vuelve a hacer uso de ese estilo tan propio que le ha granjeado el reconocimiento de la crítica y del público con «Una familia feliz». Durante su visita a España para la promoción del libro, nos dedicó un tiempo de su apretada agenda para responder a nuestra curiosidad.

– Sus novelas están narradas desde el punto de vista femenino y consigue hacernos sentir en la piel de las protagonistas. ¿Cómo hombre de pelo en pecho, de dónde saca ese lado femenino? ¿Es algo propio o cuenta con una buena asesora?

No cuento con ninguna asesora, sino que trato de pensar cómo me sentiría yo, de encontrarme en esa situación. La verdad es que tengo la opinión, nada popular, de que los hombres y las mujeres no somos tan diferentes. Y aunque pueda resultar sorprendente para muchas mujeres: los hombres también tenemos sentimientos. En la guerra, en el amor, y en el mal de amores los sentimientos más profundos son los mismos, sólo que los hombres no han aprendido a hablar de ellos.

-Todos tenemos que hacer frente a los típicos tópicos sobre las nacionalidades, y los alemanes no son precisamente conocidos por su humor… ¿Ha abierto una brecha en la literatura alemana en este sentido, o existen autores en este género que  aún tenemos que descubrir?

La verdad es que en Alemania no tenemos muchos escritores del género humorístico. La mayoría tienden a la novela negra. Hay algunos, pero para ser sincero no he leído últimamente el trabajo de mis colegas alemanes. Pese a todo, debo señalas que antes de que los nazis llegasen al poder, sí que contábamos con una tradición de grandes escritores como Kurt Tucholsky.

– Tras años como periodista y guionista, ¿se puede decir que la profesión de escritor le ha proporcionado un escape de la cruda realidad que nos rodea?

Creo que sí, que adentrarte en un mundo de fantasía y vivir en él la mayor parte del tiempo, cuando no escribo me encanta ver buenas series de televisión, es genial. Eso es lo que hace que mi vida sea feliz. No es que me recluya, porque tengo una familia y amigos que me proporcionan la cantidad necesaria de contacto humano.

-¿Qué puede esperar un lector de su nueva novela, “Una familia feliz”?

¿Tienes una familia?… ¡Vaya pregunta! ¿eh? Todo el mundo tiene una. ¿Tienes problemas con tu matrimonio, con tus hijos…? En “Una familia feliz” leerás cómo resolver todos tus problemas, aunque para eso tengas que convertirte en un monstruo primero (doce guiñando un ojo).

-“Jesús me quiera ha sido adaptada al cine. ¿Qué se siente al dejar en manos de otros a tu criatura? ¿Ha tenido alguna implicación destacada en esta aventura de traer a la vida a sus personajes o lo ha dejado todo en manos del director?

“Jesús me quiere” llega a la gran pantalla, ¿sabes cuándo?… Justo antes de Navidad. Creo firmemente en que, cuando de adaptaciones se trata, es mejor mantenerse al margen y dejar hacer, y eso es precisamente lo que he hecho en este caso. El reparto de esta película es enteramente alemán, y confío y espero que sea todo un éxito esta temporada de invierno en Alemania, justo por detrás de “El Hobbit”, que también se estrena en esta época, o al menos eso es lo que la productora Warner Brothers espera .

– ¿Dos de sus libros han tocado el tema de la religión desde un punto que podría haber levantado polémica, y sin embargo no lo ha hecho. ¿Cuál ha sido el secreto para evitar ese conflicto en unos tiempos tan sensibles en este aspecto?

Para ser sincero y no hacer risa de algo, por el mero hecho de hacerla, dediqué bastante tiempo a investigar esos aspectos antes de ponerme a escribir. Un cura me dijo tras leer “Jesús me ama” que cuando no se trata de religión, todo es teológicamente significativo.

-Todo escritor tiene unos autores de los que ha “bebido” y un libro que le ha marcado. ¿Nos descubre lo suyos?

¡Fácil! Cuando tenía 17 año leí “Guía del autoestopista galáctico”, de Douglas Adams, y al pasar la séptima página ya lo sabía: ¡quería ser escritor!

– ¿Qué consejo daría a aquellos que sienten pasión por la escritura?

Escribir, escribir, escribir. Sólo escribiendo conseguirás aprender cómo hacerlo. Incluso si el 90 por ciento de lo que escribes ese día es una porquería, aún tienes un 10 por ciento que no lo es. Si no escribes, entonces, no tienes ni eso.

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