Silvia

¡Se acabó el curso escolar! Empiezan las vacaciones más largas que los niños tendrán en toda su vida. Casi tres meses por delante para disfrutar, descansar, jugar, divertirse… Pero también para seguir mejorando de cara a la vuelta al cole. Porque las notas siempre pueden ser superiores a las obtenidas, ya sea ampliando conocimientos o reforzando los existentes.

Los juegos en la playa y la montaña son de lo más divertidos. Pero los deberes de verano también se pueden hacer con alegría. Lo ideal es ayudar a los pequeños a que, a lo largo de este interminable periodo estival, no olviden lo que han aprendido en la escuela, o bien puedan mejorar en las asignaturas en las que flaquean.

Sin embargo, resulta muy recomendable repartir las tareas veraniegas a lo largo del tiempo de vacaciones porque ¿de qué sirve que los chavales completen todos sus ejercicios en las dos primeras semanas de vacaciones? ¡Todavía les faltarán dos meses y medio para volver a la actividad escolar!

Así que, como buenos padres, hay que ayudar a los pequeños a completar sus ejercicios de forma correcta, marcando un ritmo de estudio acorde al tiempo libre que van a tener. Si son muy pequeños, nada mejor que seguir practicando la escritura, lectura y, sobre todo, las sumas y restas. En cambio, si ya están en Primaria o Secundaria, lo óptimo es seguir las recomendaciones de los profesores sobre qué cuadernos de verano resultarán más beneficiosos para que nuestro/s hijo/s sigan mejorando y evolucionando en su aprendizaje.

Por todo ello, que nadie se tome las vacaciones como un tiempo de descanso y relax: hay que estar con los niños, seguir insistiendo e incidiendo en su aprendizaje, controlándolos de cerca por mucho que se vayan al pueblo con los abuelos a pasar el verano. Ahora quizá no lo entiendan pero en el futuro seguro que lo agradecerán.

Silvia G. Poncelas es autora de «Estudiar es aburrido, aprender es divertido» publicado por Ediciones Tagus disponible por 2,99€

Imagen:  David Pfeffer

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