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Como dijo alguna vez San Agustín de Hipona: «El mundo es un libro y aquellos que no viajan solo leen una página».

Como gran amante de los viajes que soy, no puedo estar más de acuerdo con tan sabias palabras. Sin embargo, si algo nos está enseñando la situación actual es a hacer aquellas cosas que tanto nos gustan de un modo diferente. ¿Quién se atreve a afirmar que la única forma de viajar es subiéndose a un avión? Yo, desde luego, no. ¿Es acaso un pasaporte lleno de sellos el único testigo de tan innumerables aventuras? Definitivamente, no. Debo reconocer que, desde el sillón de mi casa, he sufrido jetlag. Jetlag por pasarme horas viajando y descubrir infinidad de lugares maravillosos. Muchos, tal vez, os preguntaréis cómo es posible, fácil: ¡leyendo!

Y es que los libros nos han abierto las puertas del mundo, dándonos la posibilidad de llegar hasta los más recónditos lugares del planeta, aquellos que nunca nos habíamos imaginado que podíamos pisar. Asimismo, nos han permitido evadirnos de una realidad que, a menudo, se nos hacía y se nos hace cuesta arriba.

Así es que debemos agradecerles a grandísimos escritores reconvertidos en excelentísimos guías de turismo, quienes de su mano nos otorgaron más de un momento de libertad. La lista podría ser eterna, pero me gustaría destacar la pluma de María Belmonte (Bilbao, 1953), con quien descubrir cunas de cultura, como Grecia y Roma, puede resultar una experiencia de lo más enriquecedora. Entre sus obras, podemos destacar “Peregrinos de la belleza” (El Acantilado, 2009) con la que podremos revivir los Grand Tour que, en el siglo XVIII, realizaban los jóvenes aristócratas hacia aquellos sitios que se de culto y de peregrinación obligada, con el objetivo de contemplar in situ algunos de los grandes logros de la civilización occidental. Afortunadamente, este año, Belmonte vuelve a sorprendernos y nos regala “En tierra de Dioniso” (El Acantilado, 2021) una aventura por el norte de Grecia, más concretamente Macedonia, una tierra, por muchos desconocida, pero que parece estar llena de rincones que nos quitarán el habla. Sin duda, ¡el próximo en mi lista!

Ahora bien, no debemos pensar que la narrativa de viajes es la única forma de trasladarnos a aquellos sitios que más de una vez soñamos con conocer. Libros de periodistas como Mikel Ayestaran (Beasain, 1975) hacen que lo que pueden ser libros de crónicas se conviertan en auténticas guías, algunas con duras historias, aquellas que no dejan indiferente a quien las lea. Ese es el caso de “Oriente medio, oriente roto” (Península, 2017), que con sus relatos de lo más impactantes nos lleva por lugares tales como Irak, Siria o Yemen, entre otros. Al igual que Belmonte, Ayestaran vuelve este año con su nuevo libro “Jerusalén, santa y cautiva” (Península, 2021), con el que nos adentraremos en los muros de la ciudad vieja de Jerusalén para descubrir, a través de los testimonios de sus personajes más representativos, cómo es la vida en uno de los puntos más enigmáticos y cautivantes del planeta. Sé que he dicho cuál sería mi próxima lectura, pero es que ahora me encuentro muy indeciso. Porque… ¿Quién mejor que Mikel Ayestaran para enseñarnos y abrirnos las puertas de una de las ciudades más enigmáticas del mundo? Con tantos años como residente en ella, no dudo que será un viaje verdaderamente inolvidable. En fin, será uno, y luego, otro. El hecho es que mi biblioteca se empieza a llenar de sellos y eso, ¡me encanta!

No hay duda que hay todo un mundo por descubrir en las estanterías de Casa del Libro y éste es solo el comienzo de un viaje que durará todo lo que nosotros queramos que dure.

Leo Cantelmi de Casa del Libro Vitoria-Gasteiz

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