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Imagínate que trabajas en una empresa de restauración de edificios antiguos, ermitas, iglesias, catedrales… cuando un día inesperadamente con un cepillo de púas metálicas con el que limpias las piedras para que queden con su color original, gris con ligeras tonalidades de color marrón, notas que una piedra se mueve. ¿Qué extraño?, piensas. ¿Y si hubiera algo tras la piedra? Tu imaginación empieza a volar rápidamente mientras una extraña sensación de nervios mezclada con una emoción de aventura, invade tu cuerpo. Miras a tu alrededor para comprobar que nadie te está observando.

El sudor empieza a mojarte ligeramente las palmas de las manos, un suave temblor te recorre todo el cuerpo y tragas saliva. Vuelves a mirar hacia ambos lados para asegurarte de nuevo de tu soledad en un momento tan importante que quizá no se vuelva a repetir nunca más. No puedes ni quieres dejar pasar una oportunidad así y sin pensártelo coges la pequeña rasqueta y rascas alrededor de la piedra. Vuelves a mirar de nuevo a todos lados cada vez más sudoroso y el frío y la humedad del lugar te hace sentir un escalofrío que te recorre la espalda, erizándote el pelo del cuerpo. Sigues temblando y tienes la garganta seca. Vuelves a tragar saliva. El silencio te asusta pero sigues creyendo que haces lo correcto. Coges la piedra con las puntas de los dedos y ayudado con la rasqueta tiras con fuerza hasta que la pequeña piedra cede y sale, dejando un agujero negro delante de ti. Dejas la piedra en el suelo, coges la linterna y te secas el sudor de la frente con la manga de la camisa sucia y maloliente. Enciendes la linterna y enfocas dentro del agujero. Ves una caja de madera que brilla con el reflejo de la luz. Metes la mano, la coges y procurando no dañarla la sacas con cuidado. “Es preciosa”, piensas mientras vuelves a mirar a tu alrededor agudizando el oído y rezando para que nadie te vea. Abres lentamente la caja. Hay un pergamino enrollado. Lo coges, lo desenrollas y…

¿Qué harías en una situación así? ¿Lo entregarías a tu jefe y dejarías que se llevara él toda la gloria? ¿Te lo guardarías como un tesoro? ¿O harías lo que hizo el personaje de la novela, El Último gran maestre?

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