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Últimamente, la literatura juvenil está muy de moda.

La lectura siempre es enriquecedora en todos los aspectos, y es muy bueno que los jóvenes se interesen por ella, pero son un público muy estricto, y raras veces cambian de género.

A raíz de este interés, y con la intención de satisfacerlos, ha surgido un nuevo “género literario” para ellos: el new adult.

Pero os preguntaréis: ¿Qué diferencia hay entre este supuesto nuevo género y los libros juveniles de siempre?

Eso es lo que vamos a ver ahora.

Los adolescentes de hace diez años crecieron leyendo Crepúsculo de Stephenie Meyer, Los juegos del Hambre de Suzanne Collins o Divergente de Verónica Roth.

Esta literatura juvenil de toda la vida se denominó hace poco como young adult. ¿Por qué? Porque todas estas son destinadas a un  público de entre aproximadamente 13 a 17 años (aunque la edad es subjetiva). Son historias que pueden abarcar todo tipo de géneros, desde las distopías o los libros sobrenaturales hasta novelas más realistas, y sus personajes suelen tener una edad comprendida entre 14 y 17. En estos libros el protagonista nunca es mayor de edad y la mayoría de veces la premisa de la amistad es la que más se repite, aunque también existen problemas familiares, descubrimiento del primer amor, orientación sexual…

Algunos ejemplos más son: Cazadores de sombras de Cassandra Clare, Fangirl de Rainbow Rowell o A todos los chicos de los que me enamoré de Jenny Han.

 

Sin embargo, el new adult es algo mucho más restringido. En primer lugar, están dedicados a un público de entre 18 a, más o menos, 30 años. En segundo lugar, priman las historias más contemporáneas, más realistas. Casi todos siguen la misma premisa: chico y chica en edad universitaria entre los que hay una atracción. Existe una transición a la edad adulta en la que se experimentan y se viven las cosas con mucha intensidad. Suele haber escenas explícitas y dramas más pronunciados (pasado turbulento, drogas, enfermedades…). Algunos ejemplos recientes son After de Anna Todd, A través de mi ventana de Ariana Godoy o la famosa novela Boulevard de Flor M. Salvador.

Muy pocas veces vamos a encontrar un libro de fantasía o sobrenatural catalogado como New Adult. Está destinado a un público joven muy específico, personas que les gusta leer siempre lo mismo y no varían sus gustos.

 

Mucha gente suele decir: “La diferencia entre los dos es que en el new adult hay contenido explícito y en el young adult no”. No es necesariamente así. También hay escenas así en los young adult, pero no son tan gráficas.

La principal diferencia entre los dos es que el new adult trata temas más realistas y tienen una gran carga dramática. Los protagonistas ya son adultos, tienen nuevas responsabilidades y deben superar los obstáculos por sí mismos. Está enfocado más en el éxito y la auto superación, al contrario que el young adult, que se basa más en la aceptación.

En definitiva, el surgimiento de un nuevo género juvenil solo hace que se confirme que la lectura aún sigue gustando a los adolescentes, y que los autores se van adaptando cada vez más a sus gustos.

Al fin y al cabo, ¿Qué más da lo que se lea, siempre y cuando sea eso, lectura?

 

Inma de Casa del Libro Córdoba 

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